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viernes, 9 de diciembre de 2016

LANCETAS DE SEGURIDAD

¡Hola a todos y todas!

Ya que en anteriores entradas hemos hablado sobre la seguridad a la hora de inyectar la insulina, ¿por que no también a la hora de pinchar sangre para medir la glucemia? Como supongo que la mayoría conoceréis, antes de nada, es necesario saber el nivel de azúcar en sangre para así adecuar la cantidad de nivel de insulina. Esto solo puede conseguirse mediante un pinchazo bien en alguno de los dedos o en los lóbulos de las orejas.

Una lanceta es una aguja muy fina que es usado para tomar muestras de sangre capilar. Por lo general, suelen ser bastante delgadas, suponiendo un factor de riesgo para la persona que está realizando el procedimiento por si al retirarla se llega a pinchar. Es por eso que, hoy en día, existen un tipo de lancetas empleadas no solo en el ámbito sanitario, sino también en el domiciliario, que cuentan con un sistema de seguridad. 



De esta forma, las lancetas de seguridad son de un solo uso y estériles, garantizando así la protección necesaria para este tipo de instrumentos. Así, este tipo de aparatos cuenta con una carcasa de plástico con una forma ergonómica que permite una mayor sujeción y precisión a la hora de pinchar; una lengüeta que permite la esterilidad de la aguja y un botón que permite punzar la piel cuando se pulsa.




Os dejo también un vídeo dónde podéis apreciar mejor como es la técnica de punción y observar mejor la estructura de estas lancetas.







Información extraída de las páginas web:

Imagen extraida de Google.es:

jueves, 8 de diciembre de 2016

PELIGRO: ¡¡NUNCA REENCAPUCHES UNA AGUJA!!


¡Hola a todos y todas!

Habitualmente en el hospital nos inciden cada vez más y más sobre el no volver a encapuchar las agujas una vez ya las hemos utilizado con un paciente. Las agujas de las plumas de insulina son tan extremadamente finas que en muchas ocasiones no podemos ver con certeza la aguja y acabar pinchándonos al intentar poner la tapa o el capuchón en su sitio original, un procedimiento que puede causar una situación de peligro si la inyección se la acabamos de administrar a otra persona y no a nosotros mismos.

Es importante mantener unas ciertas medidas de seguridad para protegernos a nosotros y para proteger también al paciente diabético, ya que el contacto sanguíneo puede traer consigo el desarrollo de infecciones o de enfermedades más graves como el VIH o la hepatitis B. Hoy en día, existen numerosos métodos para evitar estas situaciones. 




En primer lugar, es imprescindible antes de realizar el pinchazo llevar contigo un contenedor de residuos punzantes sanitarios (amarillos con la tapa roja), los cuales ya están diseñados para retirar la aguja de la jeringuilla evitando la posibilidad de un pinchazo. Así mismo, la mayoría de plumas se enroscan al bolígrafo de insulina, por lo que no es tan fácil separarlos. Para solucionar esto, la forma más fácil es con una tijera desenroscar la aguja y después tirarla o ya si ningún tipo de rodeos, cortar directamente la aguja, eso sí, siempre encima del contenedor para que esta caiga dentro de él. También se pueden usar cortadores de agujas, como el que podemos ver en la imagen y con el cual ya nos aseguramos de que las plumas queden dentro del aparato sin suponer ningún tipo de peligro. Finalmente, en estos últimos años se han empezado a comercializar un tipo de bolígrafos de insulina que solo sacan la aguja cuando se encuentran con la resistencia que ofrece la piel y la vuelven a introducir cuando dejamos de administrar la medicación.


Así, que recordad, seáis o no profesionales del ámbito sanitario, debéis de tener mucho cuidado a la hora de pinchar cualquier tipo de inyección y de desechar después todo el material en su lugar correspondiente.


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martes, 29 de noviembre de 2016

¿ES EL CALOR PELIGROSO PARA LOS DIABÉTICOS?

¡Hola a todos y todas!

El otro día navegando por Internet me encontré con una noticia a cerca de que las altas temperaturas pueden llegar a ser perjudiciales para las personas diabéticas, así que sin pensarlo un momento me decidí a profundizar en el tema y tratar de conseguir información a cerca de este hecho.

Si bien los meses de verano, en los que en un país como España las temperaturas suelen ser bastante elevadas, el calor ya supone un factor a tener en cuenta en nuestro día a día debido a la posibilidad de deshidratación, desmayos, insolaciones... los diabéticos deben de tener sumo cuidado con este. 

Por un lado, tenemos que ser consciente de que el calor va a alterar la capacidad del organismo de absorber la insulina, y como consecuencia producirse modificaciones sobre los nieles de glucosa en sangre. 

Así mismo, los diabéticos poseen una capacidad menor que la nuestra a la hora de sudar, y por lo tanto a padecer enfermedades relacionadas con la existencia de altas temperaturas debido a la deficiencia que padecen en su sistema de termorregulación. Durante un golpe de de calor los mecanismos de defensa del organismo dejan de funcionar, llegando a producirse deshidratación secundaria a la bajada de funcionamiento de los mecanismos de defensa.

Por esta razón se debe evitar la exposición al sol durante las horas más críticas (entre las 12:00h-15:00h), controlar bien la glucemia antes de salir de casa, beber agua en abundancia (en torno a 2 litros diarios), comer fruta y no saltarse las comidas...

Estos son, en general, los principales problemas que causa la exposición excesiva al calor para los diabéticos pero, aunque es verdad que ellos son un grupo de riesgo, no hay que olvidar que nosotros no somos inmunes a esto y que por lo tantos es necesario también seguir estas indicaciones.




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